
Las productoras Zuri Goikoetxea y Ainhoa Andraka, de Doxa Producciones, participan en Cannes Docs con ‘Altxaliliak’, un proyecto documental que se encuentra en fase avanzada de desarrollo. En el marco del Marché du Film, este programa reúne a profesionales del cine documental creativo de todo el mundo para compartir proyectos, generar alianzas y dar impulso internacional a nuevas películas.
Este año participáis en el mercado de Festival de Cannes con el proyecto ‘Altxaliliak’, dentro de Cannes Docs. ¿En qué fase se encuentra el proyecto y qué esperáis de vuestra participación allí?
El proyecto está ya en una fase bastante avanzada de desarrollo. Gracias al trabajo de investigación en profundidad que hemos hecho hasta ahora, contamos con algunas secuencias que intuimos que acabarán formando parte del montaje final de la película. Por eso sentimos que este era el momento adecuado para participar en Cannes Docs y compartir 10 minutos de metraje.
Además, conocemos bien el programa, porque hace un par de años fuimos seleccionadas con nuestra película ‘Itoiz Udako Sesioak’. En aquella ocasión acudimos en fase de postproducción y la experiencia fue muy positiva, tanto por el networking que se generó como por la oportunidad de testar la película con profesionales internacionales.
En el caso de ‘Altxaliliak’, creemos que tiene mucho sentido mostrar estas primeras imágenes ahora, en una etapa todavía temprana y algo vulnerable. Es un proyecto profundamente queer, vasco y rural; una historia situada en un contexto muy concreto, pero que dialoga con una realidad global. Nuestra intención es conectar cuanto antes con agentes de ventas, distribuidoras, posibles socias coproductoras y compradoras que puedan ver el potencial de la película y acompañarla desde esta fase.
¿Qué supone para una productora como Doxa estar presente en un espacio como Cannes Docs? ¿Qué oportunidades abre en términos de visibilidad o coproducción?
Procuramos acudir varias veces al año a mercados y a este tipo de espacios, siempre con la idea de seguir aprendiendo de otras formas de hacer, empaparnos de lo que se está creando y, al mismo tiempo, ampliar nuestra red de contactos y conocimientos.
En ese sentido, Cannes Docs es un espacio privilegiado. Reúne a muchísimas productoras y creadores de todo el mundo, y siempre nos sorprende encontrarnos con gente de lugares muy lejanos con la que, sin embargo, compartimos inquietudes y miradas.
Además, participar como parte del Showcase español, de la mano del ICAA, ICEX y otras instituciones, nos sitúa en un punto de partida muy favorable: nos da acceso y visibilidad. En el caso de ‘Altxaliliak’, por la temática que aborda, esto es especialmente importante para poder conectar con las compañeras de viaje que buscamos.
¿Cómo está siendo el desarrollo de ‘Altxaliliak’ y qué retos estáis encontrando en su producción o financiación?
El desarrollo de ‘Altxaliliak’ está siendo un proceso largo, muy cuidado y muy conectado con el territorio. Llevamos más de dos años inmersas en el proyecto, investigando, acompañando a sus protagonistas y construyendo poco a poco una relación de confianza con el universo que la película retrata.
A nivel de producción, uno de los principales retos tiene que ver precisamente con ese contexto. Estamos planteando rodajes en zonas con muy poco tejido audiovisual, de difícil acceso, muy rurales y, en muchos casos, montañosas. Esto implica una logística más compleja de lo habitual, tanto en los desplazamientos como en la planificación técnica y la organización del equipo.
A todo esto se suma la cuestión lingüística. La película atraviesa territorios donde conviven distintos euskalkis, además del francés y el castellano. Son realidades lingüísticas muy ricas, pero también complejas de gestionar desde la producción, ya que no todo el equipo puede comprenderlas en su totalidad. En ese sentido, es clave que Maia Iribarne, la directora, sea de la zona y conozca profundamente el territorio: sus códigos, sus formas de hablar y sus vínculos comunitarios.
También estamos intentando que el equipo técnico dialogue con el espíritu del proyecto: que sea, en la medida de lo posible, un equipo queer y con conocimiento del euskera o de los euskalkis presentes en la película. Es una decisión importante para nosotras, tanto a nivel político como artístico, aunque también añade cierta complejidad al diseño de producción.
En cuanto a la financiación, los principales retos tienen que ver con los plazos, los requisitos y los encajes administrativos de las subvenciones y los apoyos públicos. ‘Altxaliliak’ es una coproducción con Iparralde, junto a Gastibeltza, y aunque sentimos que es un proyecto cien por cien vasco, se articula entre territorios con realidades fiscales, administrativas y nacionales distintas: Iparralde, Navarra y la CAV. Esa condición transfronteriza es, sin duda, una de sus mayores riquezas, pero también exige una estructura financiera y de producción especialmente afinada.
En relación con el programa Europa Creativa MEDIA, ¿qué tipo de apoyo o participación habéis tenido hasta ahora, o qué importancia tiene para vosotras este tipo de iniciativas europeas?
La verdad es que, aunque hemos realizado varias coproducciones y siempre hemos tenido muy presentes las líneas de apoyo europeas, hasta ahora nuestra participación en Europa Creativa MEDIA había sido bastante limitada. Por una cuestión de fechas, encajes y circunstancias propias de cada proyecto, solo habíamos presentado una solicitud hace ya bastantes años, al fondo de codesarrollo.
Este año, sin embargo, sentimos que era el momento adecuado. Por el punto en el que se encuentran varios proyectos de la productora, decidimos presentar por primera vez una solicitud de Slate Funding para el desarrollo de cuatro proyectos, entre ellos ‘Altxaliliak’. La presentamos en diciembre y ahora estamos a la espera de los resultados.
Para nosotras, este tipo de iniciativas europeas son fundamentales, porque permiten pensar los proyectos desde una escala más amplia, acompañar los procesos de desarrollo con mayor solidez y abrir conexiones con socias, mercados y agentes internacionales. En el caso de ‘Altxaliliak’, además, esta dimensión europea tiene todo el sentido: es una película profundamente arraigada en el territorio vasco, pero atravesada por fronteras, lenguas e identidades que dialogan de forma natural con una realidad europea contemporánea.
Desde vuestra experiencia, ¿qué cambios u oportunidades ha abierto Europa Creativa MEDIA en la forma de desarrollar y posicionar proyectos audiovisuales hoy en día?
Aunque todavía no tenemos experiencia directa de haber obtenido uno de estos apoyos, sí contamos con referencias muy cercanas y conocemos bien el impacto que pueden tener tanto en una productora como en el desarrollo de los proyectos.
Creemos que la fase de guion y desarrollo es absolutamente clave, aunque a menudo no recibe todo el valor que merece desde determinadas instituciones. En nuestro caso, y especialmente en proyectos documentales, es una etapa muy delicada: es el momento de investigar, probar, equivocarse, ir encontrando la forma de la película y construir las condiciones para que pueda llegar a existir.
Por eso nos parece fundamental que existan apoyos que aporten cierta estabilidad y tranquilidad económica en esa fase tan vulnerable. En ese sentido, sentimos que Europa Creativa MEDIA entiende bien la importancia del desarrollo y ofrece un acompañamiento especialmente valioso justo en el momento en el que los proyectos más lo necesitan.